III Coloquío Gotico Internacional 2010
Posteado en 7:53 pm | Categorias: Fabrica de mitos, eventos, literatura
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Armambo/Armando: la crónica guacarroquera y la sátira en espejo
Posteado en 12:39 pm | Categorias: Opinion Obrera, literatura
De la poesía se espera lo sublime; de la tragedia, la íntima conmoción; de la novela, apenas lo posible; pero dentro de lo que entenderíamos por cómico cabe casi cualquier cosa. Las situaciones y personajes que nos mueven a la risa lo logran, precisamente, por ser los más humanos de la literatura (o del cine o de la tele, si es que el lector es moderno y gusta más de las imágenes que de las letras).
Esto viene a cuento porque la semana pasada leí el Diario Íntimo de un Guacarróquer, de Armando Vega-Gil. Lo había visto en la librería en la que paso las dos horas que tengo ahorcadas en mi jornada diaria, y no me había decidido a comprarlo por no sé qué extraño pudor o desconfianza. Sin embargo, seguía rondándolo sin poder hojearlo, pues el ejemplar estaba bien envuelto en su respectivo plastiquito de libro nuevo. La curiosidad me venció y lo adquirí, lo cual envió a la lista de espera a varias de mis lecturas presentes (entre ellas la historia del pop que escribió Nick Cohn, cuyo título no consigo reproducir, y Terapia, de Lodge, con el que llevo casi un año sin ir más allá de la mitad).
La novela de Vega-Gil me ganó desde la primera línea -y no de coca, aclaro, pues las primeras líneas aparecen después de la página ciento y pico-. Lo primero que me llamó la atención fue que había un manejo lúdico del lenguaje coloquial (vulgar para algunos, quizá), que le da su personalidad al libro. Por otra parte, la primera anécdota es totalmente fársica y me hizo soltar varias risas indiscretas que llamarnon la atención de la gente que tomaba sus capuchinos light en el cafecito que hay en la librería.
El planteamieto es original: un crítico de rock en busca de inspiración se encuentra con Armambo Güeva-Vil, ex-integrante de la Maquinita de Pachuca, un grupo de rock precursor del género en lengua mexicana -pues decir española sería una imprecisión-. El curioso personaje se encuentra en la más evidente decadencia física y moral, y accede a relatar sus memorias como guacarróquer a cambio de alcohol de ínfima calidad.
A partir de este momento comienza una doble observación: por una parte, el crítico ve desde fuera al decadente rockstar, y éste se observa en el pasado con un humor, pero también con cierta amargura. Tanto el crítico como el protagonista hacen burla de las aventuras y desventuras de los llamados “Maquinitos”, cuyas anécdotas nos mueven a risa en la mayoría de las ocasiones. Sin embargo, en paralelo se presentan, con lujo de mordacidad, todas las debilidades, vicios y contradicciones involucradas en el nacimiento de un grupo musical en un contexto determinado. Armambo se confiesa ignorante como músico, ambicioso, prepotente y hasta impotente; de paso, nos muestra con la misma crudeza los tropiezos de su banda, los manejos cuasimafiosos de la industria del espectáculo en México y las carencias de un público que tolera lo que no debe y ataca lo que no entiende. Así, lo que al principio fue gracioso de pronto adquiere la solemnidad que sólo puede tener lo risible; el autor no deja títere con cabeza, pero empieza consigo mismo: a la mitad del libro Güeva-Vil (”el Armiados”), interpela a quien lo entrevista, en lo que yo considero una recurso inteligente (además de un sacón de onda mayor): al finalizar su relato, le dice directamente “¿Cómo ves, Vega-Gil?” El autor se desdobla en el músico fracasado y en el crítico intolerante, y desde ambas perspectivas muestra un panorama deprimente -aunque cómico, insisto, como lo puede ser siempre la desgracia ajena-. El tono fársico, lejos de restarle profundidad a los temas, los remarca, y no le resta nada a nuestra indignación ante el maltrato de los policías a los jóvenes de baja extracción que van a un toquín, ante la manipulación política de los eventos culturales, ante los malos manejos de los mercenarios del rock o ante la simulación que supone ser una estrella más del canal de las estrellas. Además, el personaje habla también de sus crisis como individuo, del día que participó en un threesome con una top model y se dio cuenta de que “la belleza es una puta mentira, que la mentira es una belleza puta, que las putas son unas mentirosas bellas”.
Entonces, ¿qué es lo que representa este libro? ¿Es realidad o ficción? ¿Cómo es que no podemos evitar vernos reflejados, en un momento determinado, en algún personaje del relato? Novela o crónica, autobiografía o autocrítica, el Diario Íntimo de un Guacarroquer es, sin duda, un libro que atesorarán los fanáticos de la extinta revista Mosca, pero no sólo es eso. Es, además, un retrato de la realidad del país durante los últimos treinta años, desde otra perspectiva: la del rocanrol. Que sea un retrato al que se le pintaron bigotes es lo de menos: no deja de ser una representación muy fiel. Tanto que hace reír. Tanto que no hace reír.
Lechuga & Koyote
Posteado en 1:14 pm | Categorias: literatura, poema
“La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer.”
Vicente Huidobro
I
Buenas noches, Lechuguita.
Tus cenizas se están yendo, eres humo.
Dicen ke vas a volver a la tierra ke te trajo.
Estamos akí con tu familia.
Somos uno keriéndote.
Se te acabó el veinte.
Nunca fui bueno escribiendo elegías,
aunke la muerte siempre me dio un extraño poder macabro.
Acabo de decirle a Icauhtli ke casi no la temo.
Es justo ke si mueres te sigamos.
Eres una guerrera, Lechuguita.
Siempre será tu risa un arma aquí.
Tal vez todos nos muramos en el 2012, y tú sólo te hayas ahorrado vivir apocalipsis,
vete tú a saber.
Además, el universo es no-local,
así ke siempre estamos juntos.
Arden las alas de tu espalda, Lechuga Europa.
La carpa de tu pierna nada entre flamas.
Como ves no estoy triste, pero lloro.
Me regalaste una familia.
Pastor, Carlumpen, Pau, Ever, Frito, Diana, Gallo, Carol, y otros seres keridos.
Nos echaremos un gallo a tu salud y a la salud del buen Koyote.
Me siento afortunado de haberte conocido.
Estarás siempre con nosotros, Lechuguita.
Vete en paz.
II
Si yo fuera el Octavio estaría celoso.
Diría: “Mi vieja se fue con otro”.
Lo bueno es ke se fue con un amigo de toda la vida.
Yo pienso: “A veces debe de ser difícil morir.”
Y entonces entiendo por ké se fueron juntos.
Porke tal vez da demasiado miedo estar solo allá afuera,
en el mar vertiginosamente oscilante de la energía,
sujeto a sabe Dios ké complicadas reglas,
renovando la memoria del creador de sí mismo.
Da miedo seguir akí, también, pero menos ke antes.
Porke sabemos ke hay dos nuevos valedores ahí afuera, esperándonos,
horrorosamente pacientes pero igual de seguros de ke volveremos a vernos.
Koyotito, Lechuga: ustedes dos son exploradores de vanguardia,
dos hermosos changuitos enfrentados al vórtice sin piedad del infinito.
Les pedimos disculpas por seguir tan vivos,
pero les prometemos a cambio alcanzarlos un día de éstos,
cuando venga hacia nosotros la muerte
y sonriendo la miremos a los ojos
y le digamos ke somos amigos de Leticia y Ricardo,
y ke ya les dijimos ke vamos, así ke seguro nos están esperando.
Of mice and men: ¿un libro perfecto?
Posteado en 10:14 am | Categorias: Opinion Obrera, literatura
Reconozco que no había leído a Steinbeck lo suficiente. Acaso su recopilación del ciclo artúrico –apenas amenita- y ya. Aún así, confieso que para mí los escritores ganan respetabilidad por su capacidad de crear títulos potentes, en los que uno crea adivinar la conmoción que generará el libro en total. Al encontrar, en la librería, el tomo delgadito y pequeño de Of mice and men, me pareció que Steinbeck prometía algo. Vi la portada y me gustó el diseño; además, en ella aparecía un respaldo de autoridad: la opinión de Nick Hornby sobre la novela: “such a perfect book”.
(Cabe señalar que Hornby no es un graaaaaaaaaaaaaaan escritor, pero sí es un escritor comercial y los escritores comerciales saben mucho de pulcritud novelística. Además, Hornby ha logrado algo que pocos pueden presumir: escribir tramas completamente cursis, pero con un tono tan sutil que los lectores rudos rudos rudísimos pueden leer sus novelas sin sentir culpa ni complejo.)
La verdad es que compré Of mice and men y no The grapes of wrath por la combinación de los tres factores anteriores. Y, de alguna manera, no hay decepción: el libro es tan denso, concreto y sencillo que no cabe lugar para que uno sienta que hay un cabo suelto, que se pierde el tono, que la trama decepciona. Si la perfección radica en que no haya nada qué suprimir, podemos coincidir con Hornby: Of mice and men es un libro perfecto.
La historia es simple, y se relaciona también con el sueño americano, pero en un sentido mucho más universal, más amplio: dos chicos viajan juntos y trabajan como peones en el campo estadounidense, con la única ilusión de tener una casa donde su trabajo no alimentara a nadie más que a ellos, y donde pudieran tener conejitos y comer y salir de vez en cuando. En el libro conmueve el muestrario de personajes, representantes del género humano y sus flaquezas, pero también de su dolor y su soledad.
Hay tres cosas que hacen que este libro sea una novela sobresaliente. La primera de ella son las poderosas imágenes que se capturan en unas pocas palabras: las frases de Steinbeck son precisas y tajantes, pero en ellas cabe todo: desde la acción que toma lugar en un momento dado, hasta el ambiente en el que ocurre e incluso el carácter de los personajes. En ese sentido, hay una economía muy peculiar: no basta con hacer saltos temporales simples como “pasó el tiempo”, sino que se dota a ese salto de una caracterización, se le pinta de un color, se le da un significado. Después de lo que podríamos considerar un asesinato imprudencial, el criminal escapa y lo que Steinbeck nos dice es tan elocuente que genera un suspenso muy particular: no sólo pasó el tiempo, sino que pasó como a veces pasa, y de inmediato nos familiariza con la sensación de que las tragedias tienen un tiempo distinto, un transcurrir ajeno, un aire que les es particular. Steinbeck narra cosas terribles con una simpleza que las recrudece: en eso radica la conmoción del desenlace.
El segundo aspecto que me llamó la atención es la capacidad del autor de dotar a sus personajes –gringos sureños y pobres- de un registro lingüístico totalmente adecuado: quiero decir que en las páginas de Steinbeck los sureños hablan como sureños, y las mujeres como mujeres, y las putas como putas, y los negros como negros… y todos estos discursos son filtrados por el tono neutral del narrador. El problema vendrá, supongo, al traducir el libro al español, pues es imposible mantener estas formas de hablar, estos “calós”, si se quiere. Sería interesante comparar la versión del libro en español –sobre todo en español de España-. Si se les da el inglés, vale la pena leer el libro en línea, aunque de pronto tanto localismo y la ruptura de la gramaticalidad le pueden estorbar a uno como lector-no-nativo, pero ¿qué rayos? No hay prisa, y al final se agradece bastante.
Finalmente, lo que sostiene el libro, en general, es la construcción de los personajes. Apenas unas pinceladas y los vemos con claridad. Todos son distintos entre sí. Sin embargo, basta que hablen, que miren, que se queden callados y escuchen un disparo en la oscuridad, que se acerquen sospechosamente o que amenacen a otros… En sus palabras y acciones construyen la historia y, dentro de ella, se igualan. El negro lo dice muy bien: todos soñamos con un pedazo de tierra, todos necesitamos hablar con alguien de vez en cuando. Al final, resulta que en el fondo nadie es distinto al otro, pero también resulta que hay hombres que no son buenos para sí mismos, que hay hombres que intentan y nunca logran, que hay hombres que simplemente hacen lo que tienen que hacer. El sueño, el hombre, las circunstancias… Un tono perfecto, una trama bien sencilla, imágenes poderosas, personajes memorables… El equilibrio entre la inocencia y la malicia, la fuerza y la debilidad, la esperanza y la desolación. Quizá Hornby tiene toda la razón: muy probablemente Of mice and men es un libro perfecto
El Gran Gatsby: la tragedia del sueño americano
Posteado en 8:23 am | Categorias: Opinion Obrera, literatura
Una de las grandes cosas que me han dejado estos cinco meses en Australia es mi reconciliación con la literatura en lengua inglesa. Siempre desprecié mucho a los escritores gringos en particular, pero hoy rindo honor a quien honor merecer y reconozco que los norteamericanos son grandes narradores.
La filosofía propone interpretaciones del mundo; la literatura las representa. Por ello, los autores no se ven libres nunca de ideologías e idiosincrasias, ya sea que se adhieran o se rebelen a ellas. Fitzgerald no es la excepción. En El gran Gatsby, su obra más importante, nos muestra que la realidad siempre terminará por demoler cualquier sueño, inclusive el sueño americano. El argumento es simple: Nick Carraway, pequeño burgués norteamericano, narra la historia de Gatsby y el misterio que envuelve el lujo y poder que lo rodean. En el fondo, el enigmático personaje no es sino un joven pobre, un self-made man que ha luchado por alcanzar una posición que le permita cumplir su único verdadero sueño. Aparentemente: Gatsby ha logrado lo que necesitaba: ha construido su prosperidad y está rodeado de gente rica y poderosa. Es, al fin, uno de ellos. Sin embargo, todo esto es meramente superficial, y en el fondo se esconde la verdad. Ni Gatsby es, en realidad, un aristócrata, ni las familias decentes y adineradas son en realidad nobles. Encontramos en esta novela la observación de la clase alta, con su belleza, con sus paraísos artificiales, con sus modales refinados, pero también con su hipocresía, su capacidad para ejercer la crueldad y, sobre todo, con toda su sordidez.
La contraportada de mi edición dice que la tragedia de Gatsby radica en nunca alcanzar lo que siempre ha soñado. Yo opino que lo verdaderamente desgarrador en la historia es que sí lo consigue, pero en el preciso instante en el que ve frente a sus ojos la materialización de sus ilusiones, descubre que todo es falso. Así, para Fitzgerald el sueño americano es un engaño, un gran fraude, una mentira que sólo conduce a la destrucción de quienes la creyeron. Si en algún momento sentimos compasión por Gatsby no es cuando, en un solo instante, lo gana y lo pierde todo, sino cuando aun horas más tarde, cuando la realidad se ha hecho evidente y todo ha terminado, es incapaz de creer que la idea que orientaba su existencia nunca fue verdad. Gatsby ha logrado todo lo que se podía lograr, ha visto de frente la verdad, la maldad y la muerte, y no puede evitar ser el hombre solitario que, desde su mansión, sigue pendiente de una luz verde del otro lado del muelle. Gatsby sabe que no hay nada más, pero no puede creerlo y sigue esperando.
La novela tiene, además, uno de los inicios más memorables y referidos de la literatura mundial: el consejo que alguna vez Nick Carraway, el narrador, recibiera de su padre:
“Cuando era más joven y más vulnerable, mi padre me dio un consejo en el que no he dejado de pensar desde entonces: «Siempre que sientas deseos de criticar a al-
guien», me dijo, «recuerda que no a todo el mundo se le han dado tantas facilidades como a ti».”
Nick dice que ha vivido en función de esta recomendación, sin embargo, esta frase es en sí misma una mentira, pues Carraway critica técnicamente a todo el mundo a lo largo de la historia, y además denuncia, de manera sutil y desde la primera página, que la igualdad prometida en la tierra de las oportunidades es tan solo aparente. Se plantea así desde el principio un dilema continuo: el viejo tema del ser y el parecer.
Como en casi todos los rubros en los que se desenvuelven, también al escribir los gringos son de una eficacia irreprochable. Fitzgerald domina los saberes del oficio y maneja a la perfección el tono narrativo y la vuelta de tuerca, construye unos personajes humanos y conmovedores, representa simultáneamente la desolación y la indiferencia y muestra como pocos escritores lo horrendo y lo hermoso de la vida humana, alrededor de una anécdota simple y, por ello mismo, abrumadora.
¿De veras hay que leer?
Posteado en 2:59 am | Categorias: Opinion Obrera, literatura
Estoy consciente de que México tiene un problema muy real en materia de lectura (y de educación, y de salud pública, y de vivienda, y de… en fin, concentrémonos en la lectura). A pesar de ello, me molesta que la tele, el radio y los periódicos se sientan con el derecho de escupirnos estadísticas al respecto: que si leemos tantos libros al año, que si tantos millones ni siquiera saben leer, que el resto sabe pero no comprende… Grave, sin duda, pero, ¿realmente hace falta repetir esta queja tantas veces? ¿En manos de quién está solucionar el problema? ¿Conocer las cifras nos ayuda? ¿Será cierto que los mexicanos no leemos? Y, ultimadamente, ¿de veras hay que leer?
Creo que el hecho de que los medios y el gobierno nos escupan los datos en la cara es, entre otras cosas, hipócrita. Si alguien ha influido negativamente en la educación de este país, son ellos sin duda alguna. Saber que somos analfabetas funcionales no resolverá el problema, mucho menos si sigue habiendo carencias en ámbitos mucho más inmediatos, como la alimentación, la vivienda y la salud.
Con esto no quiero decir que la lectura no sea importante. Al contario: saber leer y comprender lo que leemos nos otorga una libertad fundamental. Leer es tener derecho a estar informados, a tener una opinión, a decidir con bases. Pero, además, leer puede significar también tener derecho al placer.
Los mexicanos leemos, aunque quizá no lo que debiéramos. No: corrijo esa palabra horrible –leer no es deber, sino derecho-. Los mexicanos no siempre elegimos bien nuestro material de lectura, porque nuestro horizonte es limitado –y aquí volvemos a factores como la educación, la desigualdad en los ingresos, etc.-. A las pruebas me remito: súbanse al metro y hagan la estadística. Verán que no se parece a las cifras oficiales, pues la mayoría de los tripulantes del vagón tiene la nariz bien clavada entre unas páginas. Claro… las páginas son de alguna revista del corazón, de un periódico amarillista o del best seller de moda. El punto aquí es que el problema no es de cantidad, sino de calidad.
Yo soy profesora de literatura. Contrario a lo que pudiera pensarse, no ando correteando a los chamacos para que se fumen los libros más clásicos del mundo mundial. Prefiero pensar que lo único que hago es mostrarles que la humanidad ha producido un patrimonio y que ellos tienen derecho a disfrutarlo. Como en todas las herencias, habrá cosas que no les sirvan, pero habrá algo que quieran, que adopten, que hagan suyo. Y ese trocito de literatura –o esos, si son varios- será lo que les dé la libertad de elegir qué clase de lectores –y qué clase de humanos, si extrapolamos los términos- serán a partir de entonces. ¿Cómo podría un individuo preferir lo que no conoce? Las buenas conciencias que se lamentan tanto de que México no lea deberían pensar que lo verdaderamente lamentable es que no todos los mexicanos tienen el mismo derecho a conocer, y a los que hay que señalar no es a los millones que no leen, sino a los cientos de malandrines que les han escondido los libros.
Pero, ¿de veras hay que leer? ¿Realmente sería eso la cura de nuestros males? Yo me inclino a creer que sí; al menos es un gran avance. La literatura educa, comparte, muestra, explica, expresa, deleita, denuncia, libera, conmueve… Yo creo que hay que leer y, con ello, arrebatar nuestro derecho a la libertad, a la verdad, al placer, a la justicia. Leer es una revolución lenta, privada, silenciosa, pero posible, pacífica y alcanzable. Es la piedra de David contra Goliat.
NAUFRAGIO
Posteado en 12:48 pm | Categorias: literatura
Hace días he vuelto a mis malos
hábitos, en la obscuridad
El bolígrafo en mis manos
con sombras danzantes
No sé si pecado es pensarte de esta forma
Hay días tan húmedos
que deseo tenerte despierto,
Estoy limpia desde cinco meses ha, tan… largos
mi vicio instiga a violar cualquier norma de tu alma.
Este despertar con café humeante desaloja mis palabras
resignada a sollozar
Lunas nuevas, menguantes, crecientes
dilatadas en el estigma de tu nuca,
Amor.
Absuelve mis vicios, pero en tus manos
crece el rencor a tu entre pierna
provocar a contra cuerpo
deslizarte por las sabanas
verte frente mis labios
y el instinto me deje ser más tuya
Isabel Martinez Hernandez
Pachuca, Hidalgo
Coatl: El misterio de la serpiente
Posteado en 11:05 am | Categorias: literatura

Un muy buen libro a mi parecer, con muchos datos bibliográficos convincentes. Este libro se forma alrededor de un hallazgo arqueológico descubierto por un sacerdote en su iglesia de Atotonilco, encontrando dentro de una mazmorra oculta restos de frailes y otras cosas más.
Bueno no les voy a dar la sinopsis porque a mi parecer será más interesante que vayan descubriendo el cómo y el porqué de esta novela.
Lo que si les puedo decir es que habla mucho sobre el poder que ha tenido la iglesia por años, el miedo que infunde en cada persona y todas las mentiras creadas alrededor de esta.
Simplemente puedo decir que este libro esta muy entretenido. Así que si pueden pues que se los presten o comprenlo je.
Samarcanda
Posteado en 12:56 pm | Categorias: literatura

El más valioso y tal vez más olvidado náufrago del Titanic no fue una de las muchas celebridades que en su tiempo lo abordaron, pese a ser un navío destinado a soportar a esas marejadas de inmigrantes que ningún país se sentía tentado a albergar, sino a vomitar de sus terruños: No, se trataba de un libro tan peculiar como mitológico: Las Rubba’iyat (cuartetas) del matemático, astrónomo, filósofo y poeta persa Omar Jayyam.
Jayyam, quien diera a luz el término X para denominar en sistemas algebraicos a una incógnita, basada en la palabra árabe xay (“algo”, “cosa”), que se sigue usando hasta nuestros días, desarrolló una relación de amistad con Hassan Sabbah, asistiendo así al evento inaugural de la secta ismaelí de los Nizaríes, conocidos por sus detractores como los “Hashashins”*, los que “ingieren hashís”, por la difamatoria leyenda difundida por Marco Polo, de que consumaban sus crímenes bajo el influjo de esta sustancia, porque ¿cómo explicar que estos hombres jóvenes, en la flor de la edad, en la plenitud de sus capacidades, se lanzaran a la muerte con la sonrisa a flor de labios? Sin embargo, Marco Polo nunca estuvo en Alamut. Los orígenes de la palabra son muy otros, asāsiyyīn, que significa “fundamentalista”.
Como fuere, después de la muerte de Jayyam su viejo amigo atesoró sus Cuartetas por años, agregó contenido, mandó que se ilustraran, de modo que se confundieron y compenetraron para siempre, la poesía de Jayyam y las ideas de la secta. Hasta que la fortaleza de Alamut fue destruida por los mongoles y sus libros, quemados casi en su totalidad. Fue por azares del destino que llegó a nuestros días y los sabios de nuestro tiempo concedieron el lugar que el sabio persa, tan adelantado a su tiempo con su geometría no euclidiana y numerosas contribuciones a las matemáticas, le concedieron y reivindicaron el lugar que tiene desde esos tiempos indefinidos.
La primera parte de la historia se desarrolla en la mítica ciudad de Samarcanda, en la ruta de la seda, de la cual se ha vaticinado que no podrá ser tomada, salvo por las armas. No obstante, queda espacio para comentar una que otra historia de amor.
*De donde viene “asesino”
Samarcanda, Amin Maalouf, Alianza Editorial.
Cómpralo en Gandhi $137 pesitos
Obrera invitada: Dulce de Reyes
Cadaver Exquisito
Posteado en 12:04 pm | Categorias: Fabrica de mitos, literatura
El cadáver exquisito tiene como objetivo principal el juego, sin embargo, esta definición no debe ocultar la enorme riqueza que su práctica suponía para los surrealistas ; en realidad, el cadáver exquisito es un método de creación e investigación colectiva inconscientes . Max Ernst ha calificado el proceso como un “contagio mental”. Lo cierto es que, cada uno de estos escritos formaban un todo poético en el que se manifestaban, de una manera inconsciente, los sentimientos colectivos de los participantes.¿Que tan parecidos podemos ser a alguien mas? ¿Qué tanto somos capaces de compartir el intelecto?..
El inicio fue lo difícil, estruendosos golpes me hicieron quien soy, ser alado sin dimensión conocida, y estoy ahora mirando un cadáver, lo que fui, me infecto y mareo al recordar, viví en una ciudad sangrante de desamor y muerte, la inocencia no sirve de mucho ahí, de cualquier modo te comen las entrañas y el corazón. me llaman sobreviviente, creo que solo es necedad, ese impulso que me obliga a renacer constantemente, inmerso en mis sueños, despiertos , reales, lejanas historias ,historias dormidas, logre conectarlas, regresé al inicio ,viví desde afuera lo antes vivido, he visto el destino ,me he visto yo mismo hacerme quien soy, no quiero cambiarlo ,no quiero evitarlo, regrese al inicio para revivir , todo existe dentro de mis palabras, y duele ,no logro definir que ha lastimado mas, la mentira o la verdad, ambas en mis manos iniciaron la oscuridad. soñando con insectos y cráneos, muerdo las uñas de la luna que inmisericorde me mira derribada por la cordura que perdí en tus ojos, inmensas promesas ,inmersas , intensas…en ti, resguardadas de mi ,por si solas, no tienes consciencia que siguen latiendo, aveces esbozos ,a veces tranquilos, pequeños murmullos de sitios perdidos, derrames ,descuidos , suspiros enmudecidos, pletóricos de emociones que tengo que inventarme para no morir en tu recuerdo, me derrito tiernamente entre tus pestañas, diluido, triturado, decapitado por tu incesante ausencia, no me provoques, no quiero mutar nuevamente. a menos que fuera para quitarme espinas ,taquicardias , dolores crónicos ,incurables , inatendibles ,imposibles ,pero ciertos, a menos que fuese para remediar suspiros infinitos, sin replicas ,suspiros interminables, suspiros no correspondidos .a menos que borrase cada huella .solo asi quisiera, se que el tiempo se evaporo en tu piel, en los sonidos que se perdieron entre la neblina y el olvido, ya no seré, eternamente no estaré, despojos de amor sin olor a sueños, no quiero volver a ti , y no quiero alejarme mas, quita las espinas de mis piernas, ya no debo ser nahual, cuando fue mas difícil contenerme ,vi un rostro diferente , lo logre ver ,no quiero que suceda ,pero es inevitable, se que no debo ,y debo resistirme ,pero poco a poco siento como me transformo ,no debo ser nahual ,pero es seguro que me convertire, no debi ser nahual pero es inevitable ,la naturaleza es sabia, regrese sobre mis propias pisadas al principio ,y ahora se que hay sucesos inevitables, esta es mi naturaleza y estas las consecuencias inevitables de sucesos inevitables.
Cadáver de Hito y Fátima
